martes, 28 de junio de 2016

ASTURIAS, SIN GLUTEN (II)

¡Hola Aventureros!

El martes pasado inauguramos la sección de “Viajes” con un primer post sobre Asturias (pincha aquí). Hoy os traigo la segunda y última parte de este viaje que, para mí, es de los más especiales que he hecho.

Advertencia: este viaje lo hice hace dos años, por lo que aún no había decidido abrir el blog y no me dedicaba a hacer fotos a la comida jajaja así que tendréis que perdonar la ausencia de esas fotos. Aun así, he llamado a todos los restaurantes sobre los que os hablo, para confirmar que siguen disponiendo de la misma oferta, por lo que podéis estar tranquilos.

Día 4:

Amanecemos en GIJÓN. Os recuerdo que nos alojamos en el Hotel Blue Santa Rosa (pincha aquí), donde el desayuno sin gluten era muy completo y seguro.
El día anterior al llegar al hotel recordé que había reservado desayuno durante dos días para una persona celiaca y me dijeron que lo tenían todo preparado.
A la hora del desayuno sólo tuve que avisar al camarero que era celiaca y en cuestión de cinco minutos me trajeron un plato con un mollete de pan, varias magdalenas y galletas. Creo que ninguno de los dos días fui capaz de comérmelo todo, y eso es raro jajaja






Después de desayunar fuimos a la Playa de San Lorenzo. Como consejo práctico os diría que si la gente no coloca las toallas cerca de la orilla es por algo, o al menos eso deberíamos de haber pensado nosotros. Al llegar pusimos las toallas cerca de la orilla, no nos dio tiempo ni a mojarnos los pies cuando la marea creció tanto que las toallas terminaron empapadas. Como bien dijo la mujer que nos ayudó: “os pescó el agua”, y tanto jajaja

  

Para comer nos decantamos por un italiano que, además, estaba muy cerca del hotel. Se llama Gepetto (pincha aquí), y está especializado en comida italiana. No puedo quejarme del trato ni del conocimiento que tenían sobre la celiaquía, pero, al menos cuando fui, no les quedaba casi de nada. Creo recordar que pedimos lasaña y estaba bastante buena.

Por la tarde, mapa en mano, nos rendimos a Gijón.





Empezamos desde la calle San Bernardo hasta la Playa Mayor y subimos por Claudio Alvargonzález hasta llegar al Elogio del Horizonte, desde donde las vistas son increíbles, te sientes pequeño, muy pequeño. Además, pudimos ver atardecer desde allí, lo que lo hace aún más increíble.


Atardecer desde el Elogio del Horizonte
    


Después bajamos de nuevo hasta la Playa de San Lorenzo pasando por la Iglesia de San Pedro.


Para cenar descubrimos una pequeña vinatería en el centro de Gijón cerca de la Plaza Italia. Disponían de carta sin gluten y hasta pan (aunque era de tostada), se llama Canaá (pincha aquí). El pulpo a la gallega estaba especialmente bueno, sobre todo, acompañado de un Albariño bien frío.  


Día 5:
El viaje va llegando a su fin, pero aún queda mucho Asturias que descubrir. Después de desayunar como una verdadera campeona, es el turno de OVIEDO.





No tuvimos mucha suerte este día. El tiempo estaba muy desapacible, parecía que iba a llover en cualquier momento y la comida, mejor ni hablar de ella. Oviedo es bonito, eso es innegable, pero el día anterior, yo me había enamorado de Gijón y todo me parecía poco.



Catedral de Oviedo
Lo bueno es que en la Oficina de Turismo nos informaron sobre los llagares y que algunos organizan visitas. (Por si alguno anda despistado, un “llagar” es el lugar en el que se elabora la sidra)







Después de llevar todo el viaje bebiendo sidra de Trabanco, tuvimos claro cuál queríamos visitar. Lo bueno es que estaba muy cerca de Gijón y pudimos ir esa misma tarde.














Nos enseñaron todas sus instalaciones, nos explicaron el proceso que se sigue paso a paso hasta lograr hacer sidra y nos hicieron una verdadera demostración de escanciado.





Y después de la desilusión de la comida, no quisimos innovar con la cena y volvimos a las Terrazas de Pery, de las que ya os hablé en el post anterior. Y, como ya os dije, es un restaurante en el que no hay visitas suficientes, porque todo esta buenísimo.  

Día 6:
Hora de hacer las maletas y dejar Gijón, os lo digo una vez más, ¡qué bonito es! Quizá no sea la ciudad más impresionante que existe, pero tiene un algo que atrapa. Su ambiente, su playa, su todo.  Acepto encantada como regalo una casa allí jajaja

Antes de llegar a Lastres paramos en Tazones
Nuestra siguiente parada es LASTRES, el pueblo del Doctor Mateo. Era una serie de Antena 3 de hace algunos años, aunque el pueblo en la serie se llamaba San Martín del Sella, los exteriores se rodaron en Lastres.

La casa del Doctor Mateo







Es un pueblo pequeño, pero si seguisteis la serie es gracioso pasear por donde lo hacia el Doctor Mateo, o ver la fachada de su casa. Además, tiene unas vistas espectaculares.





Esa noche dormimos en Ribadesella en casa de unos amigos y cenamos allí.

Día 7:





Y ahora sí, el viaje termina. Pero no podíamos irnos de Asturias sin ver COVADONGA y sus lagos. Yo había ido un par de veces pero jamás había logrado ver los lagos porque había mucha niebla. Pero tuvimos una suerte increíble, porque el día estaba completamente despejado y no habría prácticamente ninguna nube.

  

Después nos acercamos hasta CANGAS DE ONÍS, donde comimos en Los Arcos-Arcea Los Lagos (pincha aquí), muy cerca del ayuntamiento. Tenían una carta bastante amplia entonces, y estaban trabajando en ampliarla. Comimos de maravilla, y en gran cantidad. Os recomiendo sin duda pasar por allí si tenéis ocasión.


Hasta aquí llega mi viaje a Asturias. El norte en general es una tierra con personalidad propia, siempre es un destino perfecto para viajar en verano o cualquier fin de semana. Pero Asturias y su combinación de mar, montaña y esos pastos verdes, enamora y mucho.


¡Esto ha sido todo por hoy Aventureros! Si necesitáis más información o tenéis alguna consulta, no dudéis en poneros en contacto conmigo, bien a través de aventuras.singluten@gmail.com, o bien, por las redes sociales (Facebook, Twitter e Instagram).

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Hasta pronto,

SUSANA

martes, 21 de junio de 2016

ASTURIAS, SIN GLUTEN (I)

¡Hola Aventureros!

¡Por fin es martes! Y os traigo un nuevo post. Hoy, además, inauguramos la última sección, y la que más ilusión me hace compartir con vosotros, la sección de “Viajes”.

Tengo bastantes viajes guardados y esperando con muchas ganas el momento de compartirlos con vosotros. Me apetece contaros muchas cosas: cómo lo organicé, los lugares en los que comí, en definitiva, que si decidís ir a esos destinos, todo os pueda resultar más sencillo.

Aprovechando que el verano ya está aquí, he decidido empezar con un viaje un poco más largo y que voy a dividir en dos post, para que no sea demasiado extenso.
Es un destino que da igual la estación del año en la que vayáis, siempre es un paraíso y, es que Asturias, es mucha Asturias.

Advertencia: este viaje lo hice hace dos años, por lo que aún no había decidido abrir el blog y no me dedicaba a hacer fotos a la comida jajaja así que tendréis que perdonar la ausencia de esas fotos. Aun así, he llamado a todos los restaurantes sobre los que os hablo, para confirmar que siguen disponiendo de la misma oferta, por lo que podéis estar tranquilos.

Y ahora sí, coged la maleta, porque hoy nos vamos de viaje a la costa asturiana.

Día 1:
Empezamos el viaje en NAVIA, la zona de la costa asturiana más cercana a Galicia.

Navia
Al organizar el viaje busqué y busqué restaurantes cercanos en esta zona, pero desgraciadamente no encontré ninguno (os recuerdo que este viaje lo hice hace dos años y puede que a día de hoy sí existan más opciones sin gluten).
A pesar de la ausencia de posibilidades para comer, y tras reflexionarlo, decidí que, en ocasiones, ver lugares tan bonitos tienen un precio, y es tener que acudir a un “Plan B”, alojarnos en un apartamento, en vez de en un hotel.

Os mentiría si dijera que no prefiero los hoteles y poder comer y cenar en distintos restaurantes, pero todos sabemos que no siempre podemos viajar de esta forma, y esto no debe suponer nunca un obstáculo, no podemos ni debemos hacer que nada limite nuestras ganas de viajar. ¿Os imagináis la de lugares y rincones mágicos que nos perderíamos si no pensáramos así?

Haciendo honor a este pensamiento optimista nos alojamos en un apartamento (Palacio Arias). El lugar es francamente bonito, dispone tanto de apartamentos como de habitaciones de hotel. Está en una zona tranquila, aunque toda Navia lo es, porque es un pueblo pequeño.

Una vez instalados en el apartamento salimos a tomar unas sidras, es un producto genérico, así que no hay ningún problema. Pero, personalmente, os recomiendo la sidra de Trabanco.

Día 2:
Por la mañana decidimos descansar y aprovechar para ir a la playa porque, aunque el norte es un paraíso, uno tiene que aprovechar cada rayo de sol por si después el día se estropea.

                  

Después de comer  decidimos coger el coche e ir a la aventura, conocimos TAPIA DE CASARIEGO y tuvimos, además, la suerte de ver atardecer allí, y sin duda es una experiencia para todos los sentidos. Es uno de los recuerdos más bonitos que guardo de este viaje.

Tapia de Casariego
Su atardecer
 

Antes de regresar a Navia y seguir bebiendo sidra jajaja, conocimos El PORTO/VIAVELEZ y LA CARIDAD, son pueblos pequeños, pero merece la pena parar en ellos, sin prisa, simplemente pasear y disfrutar de lo que te rodea.

Día 3:
Después de pasar dos días en Navia, toca seguir avanzado en nuestro viaje.

 
Playa de Otur





La primera parada es en PUERTO DE VEGA, se trata de un pequeño pueblo el cual cuenta con un puerto pesquero y que, durante mucho tiempo, tuvo una gran importancia comercial. Después nos acercamos a conocer la PLAYA DE OTUR.








La siguiente parada es LUARCA, también conocida como “la Villa Blanca de la Costa Verde”. Es una villa marinera con mucho encanto, no podéis dejar de visitar su faro o sus siete puentes. Además es la cuna de Severo Ochoa, el cual yace allí.
No es un pueblo demasiado grande, en unas dos o tres horas  se puede ver entero perfectamente sin prisa, disfrutando de las pequeñas cosas y de su arquitectura modernista.

Vistas de Luarca desde el faro
                                      

Y para comer tenemos reservado en el lugar que posee las vistas más bonitas de toda Asturias, y no exagero. Os hablo de la PLAYA DEL SILENCIO (no es de arena, así que si vais llevar calzado adecuado).


Es, sin duda, el lugar más increíble en el que he estado nunca. La inmensidad del mar, los acantilados a ambos lados te hacen sentir en el paraíso, parece que te has teletransportado a un lugar idílico. Si pasáis cerca de allí o estáis de vacaciones en Asturias es tan imprescindible visitar esta playa como lo es beber sidra.
Para solucionar el tema de la comida, antes de salir de Navia preparamos una ensalada de pasta y, bueno, juzgad vosotros mismos, pero creo que las vistas para comer no podían ser mejores.



                         


Antes de llegar a Gijón, paramos en el CABO BUSTO, CABO VIDIO y en CUDILLERO, que  es una villa marinera que se caracteriza por la disposición de sus edificios.

Cudillero


Y, ahora sí, después de un día de intenso turismo, llegamos a GIJÓN. Sólo os puedo decir que desde que pisé por primera vez esta ciudad vivo enamorada de ella, y sólo busco el momento de poder volver.







Esta vez sí pudimos alojarnos en un hotel: “Blue Santa Rosa”. Cuenta, además, con la opción de desayunos sin gluten (avisando previamente) ¡y qué desayunos!






Esa noche, después de recorrer el Paseo de San Lorenzo, cenamos en Las Terrazas de Pery (pincha aquí). Es ese tipo de restaurantes en los que tienes la necesidad de volver hasta haber probado toda la carta y después seguir yendo una y otra vez.
Tienen una carta especial sin gluten, con tantas, tantas opciones (pizza, costillas, ensaladas) que cuesta elegir qué pedir. Y el trato no pudo ser mejor. Sin duda, os lo recomiendo 100%.


CONTINUARÁ…

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Hasta pronto,

SUSANA

martes, 14 de junio de 2016

OKASHI SANDA. Japonés sin gluten.


¡Hola Aventureros!

Antes de nada, quiero daros las gracias por la gran acogida que le distéis al último post sobre mi receta de pan (pincha aquí para leerla). ¡Gracias de verdad, a todos!

Hoy, como todos los martes desde hace ya un mes (¡qué rápido ha pasado el tiempo!) os traigo un nuevo descubrimiento, esta vez es un restaurante japonés.

Cuando pensamos en un restaurante japonés, por regla general, creo que solemos pensar en sushi, al igual que al pensar en un restaurante italiano lo asociamos con pasta o pizza. Identificar la cocina de un país a través de un plato es, por un lado, positivo, porque supone una difusión de la misma, pero, por otro, no deja de ser un tópico que nos impide ver y conocer más allá.

Este es el mantra que inspira a Okashi Sanda, un pequeño restaurante japonés ubicado en el famoso Barrio de Malasaña (Madrid).
En su página web son muy claros en cuanto a lo que podemos encontrar en su restaurante; intentan huir del tópico que supone identificar la comida japonesa con sushi, y,  para ello nos intentan mostrar una cocina más tradicional, casera y personal.


 


El Barrio de Malasaña y, Madrid en general, se caracterizan por ser abrigo de locales muy distintos entre sí, que suponen una congregación de múltiples culturas o filosofías; en ocasiones, nos facilitan el acercamiento a otras culturas.
Okashi Sanda, es un gran ejemplo de ello. 







Entrar en este restaurante es como hacer un viaje de miles de kilómetros, en el que dejas de estar en el centro de Madrid para comer en un restaurante cualquiera en Japón.

                                       
                         




La sensación de haberte teletransportado hasta Japón es consecuencia, sin duda, de su decoración. Para mí, no puede ser más bonita. Es un restaurante pequeño pero lleno de pequeños detalles de colores, de armonía. Además, para hacer el viaje aún más real, de fondo, hay un hilo musical japonés.


Si después de entrar, aún no habéis apreciado que Okashi Sanda es diferente, tranquilos, al abrir la carta y ver su primera página, sin duda, lo comprenderéis.




Era la primera vez que iba a este restaurante y dudé mucho sobre qué elegir, porque prácticamente (salvo uno o dos platos) TODO ES SIN GLUTEN, pero lo bueno no termia aquí, sino que cuentan con muchas opciones sin lactosa y veganas (como su sushi). Sin duda es un restaurante que tiene en cuenta que cada vez existen personas que necesitan u optan por una alimentación diferente.

Finalmente me decanté por dos platos:

Arroz con curry:



Y su versión de sushi:




Todo acompañado de sake. A pesar de que dicen que es una de las bebidas que más alcohol contienen, la que tienen, según me confirmó el camarero no tiene más graduación que la que puede tener un vino blanco.




Y de postre, uno de mis favoritos, tarta de zanahoria, y mirad, por favor que dimensiones tiene la tarta. El sabor era muy bueno, pero para mi gusto, se desmigaba demasiado.



En cuanto al precio, es bastante razonable, comimos dos personas y el precio fue de aproximadamente 20€ por persona.


Si queréis pasar un rato en un lugar diferente (y hasta romántico) descubriendo una cocina japonesa nada común, sin duda debéis ir a Okashi Sanda. Yo tengo que volver, como mínimo dos veces más; una de ellas para probar su Bento, según cuentan en su web, es el equivalente a una tartera española, es un menú completo y saludable. También tengo en mi lista de pendientes probar su nuevo ramen.


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SUSANA

martes, 7 de junio de 2016

PAN SIN GLUTEN. Fácil, rápido y económico.


¡Hola Aventureros!


Hoy, además, de inaugurar una nueva sección “Recetas”, lo vamos a hacer con LA RECETA, porque no os traigo cualquier cosa, sino que hoy voy a compartir con vosotros mi receta de pan.

Al empezar la dieta sin gluten probé alguno de los panes que venden ya hechos, y bueno, no me gustaron demasiado, además, su precio no facilita las cosas. Así que decidí probar a hacerlo en casa, no os miento si os digo que fueron muchos los intentos, pero al final nació está receta.

Lo primero que necesitáis es una panificadora. A día de hoy en el mercado hay varios modelos (bastante económicos). Yo he utilizado la de Moullinex, pero actualmente tengo la de Clatronic (pincha aquí para verla). Compensa mucho tener una en casa, porque en menos de lo que crees has amortizado el precio.


Y ahora, sin más dilaciones, ¡manos a la masa, Aventureros!




INGREDIENTES:
·         300 ml de agua templada (a unos 30º aproximadamente)
·         5 cucharadas soperas de aceite de oliva
·         1 cucharada sopera de vinagre
·         1 cucharada sopera de miel (opcional)
·         350 g de harina panificable
·         Una cucharadita de quinoa (opcional)
·         Sal (opcional)
·         ¼ de levadura fresca 







   

    Yo uso Mix Pan de Schär; podéis encontrarla en muchos supermercados,       grandes superficies y herbolarios. En mi caso, donde más económica la he     encontrado es en Ahorramás.                                              









Esta levadura la compro en Mercadona, suele estar en la zona de los yogures. Viene dos paquetes juntos y, de todas las que he probado es la que mejor resultado me da para hacer el pan.












Para el pan sólo necesitamos un cuarto, un truco para partir mejor la levadura es hacerlo con un cuchillo un poco húmedo. Los tres trozos restantes los envuelvo en papel de aluminio y los guardo en la nevera para otro momento.  










PREPARACIÓN:



Echamos en un vaso el agua, no debe de estar fría, pero tampoco excesivamente caliente. Lo ideal es que tenga una temperatura de unos 30º, es decir, que al tacto esté templada. Vertemos el agua en la cubeta.










*Truco*: Yo suelo sacar la cubeta de la panificadora para echar los ingredientes, por si se cae algo fuera que no se quede dentro de la máquina.









Añadimos a la cubeta las cinco cucharadas de aceite, la de vinagre y por último la miel. 

              




Al numerar los ingredientes os comentaba que la miel es opcional. Yo a veces la echo y otras no. La función que tiene es darle un color más tostado al pan. Así que depende de si os gusta el pan más blanco o moreno.









*Truco:Si lo hacéis en este orden, la miel se despegará mucho mejor de la cuchara.

















Pesamos la harina, añadimos la cucharadita de quinoa y lo removemos y vertemos en la cubeta. La quinoa, también, es opcional, podéis no añadirla o sustituirla por alguna otra semilla que os guste.












Por último echamos la levadura desmenuzada. Yo no suelo echarle sal, pero en el caso de que lo hagáis, debéis recordar que la levadura y la sal no deben tocarse, por ello, debéis añadir cada uno de los ingredientes en el lado opuesto de la cubeta.















¡Y ya tenemos todos los ingredientes necesarios para hacer un rico pan! 








Ahora, metemos la cubeta en la panificadora, y la programamos.

Cada panificadora tiene unos programas diferentes. Lo ideal es que siempre busquéis uno que dure entre tres horas o tres horas y media. La programáis y…a esperar.

En mi panificadora (supongo que como en todas)
también puedes programar el nivel
de tostado, yo siempre lo pongo en oscuro


...Tres horas después, tendréis esta cosa tan bonita, rica y económica.

                              



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